DESFILADERO DE LOS CALDERONES DESDE PIEDRASECHA (CARROCERA)

Durante miles de años el Arroyo de los Calderones ha ido esculpiendo en roca el desfiladero del mismo nombre. Hoy, normalmente, el lecho de arroyo baja seco y se puede caminar sobre el mismo ya que el agua circula por el subsuelo y sólo sale a la superficie en puntos concretos, aunque el día al que corresponden algunas de las fotos, todavía en pleno deshielo primaveral, llenaba todo el cauce que atraviesa el desfiladero, por lo que atravesarlo sin mojarse resultaba tarea difícil.




























La ruta de Los Calderones no presenta ninguna dificultad ya que apenas hay desnivel que salvar y transcurre por un sendero paralelo al arroyo hasta llegar al desfiladero donde se camina por lo que es el propio lecho sin agua del arroyo entre las paredes de caliza.
El punto de partida es Piedrasecha, ayuntamiento de Carrocera cercano a La Robla. Para llegar a Piedrasecha desde Camplongo tenemos que hacerlo en coche. Son unos 40 minutos y algunos kilómetros más.



Al llegar a Piedrasecha, antes de entrar en el pueblo y llegar a la iglesia tenemos un pequeño aparcamiento a mano izquierda donde encontraremos un primer panel informativo de la ruta ya que la misma se encuentra señalizada por la Asociación Cuatrovalles con algunos indicadores y varios carteles con información sobre lo que nos vamos a encontrar en nuestro recorrido. Decir además que Los Calderones está catalogado como Punto de Interés Geológico en el atlas del Medio Natural de la provincia de León sobre todo por los fuertes plegamientos de los estratos de la caliza de la zona, lo que encontraremos perfectamente explicado y podremos observar durante la ruta.

Plano de la ruta con dos opciones, una corta de 6 kms. (2-3 horas) hasta pasar el desfiladero en Santas Martas y otra larga de 12 kms. llegando cerca del Pico Amargones (1.988 metros) por la Vega del Palomar

























Iniciaremos la caminata dejando la iglesia y un "castillo"-hotel a nuestra izquierda. Tras cruzar el rio y pasar por delante del bar del pueblo tomaremos el camino de tierra que va pegado al curso del Arroyo de los Calderones.


Tomando el camino de tierra
 Caminando por la vereda montañera paralela al río, que queda a nuestra izquierda, pasaremos por la zona del Serrón donde nos llamará la atención una roca silícica con colores amarillentos. En El Serrón está el primer sector con vías de escalada que tenemos a lo largo del recorrido.


El Serrón

El río baja a nuestra izquierda


 Sin demasiado esfuerzo nos iremos acercando a la Cueva de la Palomas y al desfiladero siempre rodeados por las peñas de roca caliza a las que de vez en cuando podemos trepar sin demasiada dificultad para hacer más entretenido el recorrido sobre todo si se hace con niños, aunque siempre con precaución

































Y así tras algo más de 2 kms. llegaremos a la Cueva de las Palomas, situada a la derecha de la entrada al propio desfiladero. La cueva alberga una ermita rupestre donde se custodia Nuestra Señora del Manadero cuya festividad se celebra a finales de julio con una romería hasta la cueva.
Para subir a la misma tenemos que ascender 88 escalones, pero la subida merece la pena.


Escaleras de acceso a la cueva desde la entrada al desfiladero


Ermita rupestre

Nuestra Señora del Manadero



























Una vez visitada la cueva, la ruta progresa a través del desfiladero a través del lecho del arroyo sobre los cantos rodados y marmitas de gigante por una zona muy estrecha con las tremendas paredes de roca a ambos lados y donde es fácil encontrar gente practicando la escalada en sus paredes.

Escalando a la entrada al desfiladero


Entrada al desfiladero de los Calderones

Cruzando el desfiladero





Curiosas formaciones geológicas
Al salir del desfiladero continuamos caminando con el arroyo, que más adelante vuelve a aparecer, a nuestra izquierda, pudiendo incluso encontrar alguna pequeña cascada.



Y al poco de cruzar una portilla se accede a un amplio valle, Santas Martas, un antiguo poblado que contó hasta con una abadía y del que sólo queda en pie una cabaña y un corral de piedra.






Cuenta la tradición que todo el pueblo de Santas Martas murió tras comer el pan contaminado  que se repartía en la misa. La causa, que una vecina la noche anterior había ido con un candil por agua al arroyo para amasar el pan y al apenas ver, con el agua cogió una salamandra, que amasada en medio del pan, envenenó a todos los vecinos menos a una vieja encamada que se salvó al no ir a misa, quedando como heredera de todos los bienes y terrenos del pueblo.

Y en Santas Martas finaliza la ida de la ruta corta, señalizada, por lo que desde aquí, haciendo alguna que otra parada para reponer fuerzas y disfrutar del paisaje, se vuelve a Piedrasecha por el mismo camino.




































Mapa de la ruta y enlace al track en wikiloc


















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